A falta de medicamentos, en Lomerío combaten el COVID-19 con la medicina tradicional

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Foto: Facebook Cicol TCO

Reina García vive junto a su familia en la comunidad El Puquio, en el territorio indígena de Lomerío, en Santa Cruz. Desde el 28 de mayo, cuando se confirmó el primer caso positivo de coronavirus, a falta de medicamentos, ella y los suyos empezaron a consumir infusiones naturales para combatir los síntomas de la pandemia, que pueden ser confundidos fácilmente con los del resfrío que al momento se encuentra presente en más de la mitad de la población lomeriana.

“El cacique comunal instruyó a todas las personas que, en su casa, en cada familia, se preparen los remedios caseros que nosotros sabemos. Eso estamos haciendo, estamos tomando los remedios que nuestros antepasados se hacían y con eso se curaban”, indica Reina al Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas de Bolivia (ODPIB) dependiente del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis).

San Antonio de Lomerío está a 400 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra. Hasta el 9 de junio el reporte oficial de casos positivos era de siete; mientras que en la página oficial en Facebook de la Central Indígena de Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL) la cifra es de 11, además de más de 90 pacientes con los mismos síntomas, pero a quienes no se realizó las pruebas de laboratorio correspondientes por la falta de estos.

García cuenta que gran parte de la población está resfriada, por lo que las infusiones a base de cebollas, ajos y limones se constituyen en la mejor forma de acompañar a las medidas de bioseguridad que se establecieron por los organismos internacionales de salud, como el lavado de manos, el uso de barbijos y el distanciamiento social, entre otros.

La directora interina del hospital de la comunidad de San Antonio, Juana Chuvirú, contó al ODPIB-Cejis, que, en los días previos a la confirmación del primer caso, cada uno de los seis médicos atendió hasta a 35 pacientes por día. Pero ahora, los comunarios han optado por medicarse en sus hogares con remedios caseros o con los pocos paracetamoles que se pueden obtener.

“Estamos tratando de fortalecernos con nuestros conocimientos ancestrales, tomando nuestras hierbas que es lo único que tenemos ahora. También no están apoyando con unos paracetamoles, los barbijos que nos fabricamos nosotros mismos y estamos quedándonos en casa”, explica por su lado Reynaldo Gongora, habitante de la Comunidad San Lorenzo.

En esta comunidad, al igual que en las otras, también los síntomas del resfrío se han manifestado en gran parte de la población. Si bien esto puede ser normal por la época del año, no es normal que existan fallecidos por ello lo cual sucede actualmente, según indica Gongora.

“El resfrío siempre está existiendo, pero eso no pasa de una fiebre. Ahorita tenemos la información que estamos con el resfrío desde hace semanas. Lo que estamos tratando es de no movernos de una comunidad a otra y podamos resguardarnos un poco más”, explica.

A ciencia cierta, en Lomerío no saben cómo ingresó el virus; algunos cuentan que el cuñado del primer fallecido, proveniente de Santa Cruz de la Sierra, entró al territorio indígena aprovechando que tenía a sus familiares en el lugar, a quienes sí se permitía el ingreso; tiempo después, este visitante habría muerto con los síntomas de la pandemia en un hospital de la capital cruceña. Otros indican que el virus llegó junto a los comerciantes que trajinan entre una población y otra, y no tomaron las precauciones necesarias al momento de ingresar.

Hasta antes de la confirmación del primer caso positivo de COVID-19, el 20 de mayo el Centro de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM) de Lomerío había decidido continuar con la cuarentena solo hasta el 31 de mayo, en vista de estar catalogados por el Ministerio de Salud como una región en riesgo medio y al no presentarse ninguna sospecha de la pandemia en las comunidades.

En marzo ya habían comenzado su autoaislamiento con el cierre de sus fronteras para evitar el ingreso de terceros que pudieran contagiarlos, debido a que no contaban con los insumos necesarios para enfrentar la pandemia en caso de que se presentara.

“Tenemos escasos médicos y no están capacitados, peor los insumos y el protocolo de bioseguridad; por eso la mejor medida es cuidarnos y cuidarse”, advertía en marzo el Cacique General de la Cicol, Elmar Masay.

A la fecha la situación es distinta. El encapsulamiento de las comunidades es el mandato; para cumplirlo, los comunarios optaron por derribar árboles sobre los caminos para impedir cualquier tipo de traslado. Las familias han reducido a lo mínimo y urgente su movilidad; los centros de salud solo atienden las emergencias y es impensable acudir a ellos para ser atendido por alguna dolencia o por el resfrío que al momento campea en las comunidades, no solo por la falta de medicamentos que es una constante en el lugar, sino por ser este el lugar donde el primer positivo acudió y, según se supo después de su deceso, afectó al médico que lo atendió.

El ex Cacique de la Cicol, Anacleto Peña, quien vive en la comunidad de Palmira, está preocupado por esta situación, pues la mayoría de los médicos están replegados con síntomas del coronavirus, por lo que la atención en el centro de salud de su comunidad está descartada.

Él y su familia también optaron por recurrir a la medicina tradicional para combatir los síntomas del resfrío que se encuentra presente en esta comunidad. Sin embargo, Peña sabe que no será suficiente en caso de ser positivo de coronavirus, por lo que solicitó a las instituciones e instancias de gobierno proveerles de medicamentos e insumos de primera necesidad para combatir el virus, como alcohol en gel o aspirinas que en el área rural son difíciles de conseguir.

“Lo que nosotros estamos haciendo es (cuidarnos) con productos naturales; pero también yo creo que es muy importante que personas de buena voluntad o instituciones, empresas nos ayuden a protegernos. Es que ya no sabemos quién está bien o quién está mal”, menciona preocupado.

Muertes con síntomas no confirmados

El 1 de junio la página de la Cicol informó sobre el deceso con los síntomas de coronavirus del profesor Paulino Parapaino, ex Viceministro de Asuntos Indígenas y Pueblos Originarios y uno de los líderes indígenas e intelectuales más destacados de Lomerío, por su trabajo en torno a la revalorización y reconocimiento del idioma bésiro, la lengua materna de la nación monkoxi. Su deceso se suma a otros seis que se registraron desde que se confirmó la presencia del virus en Lomerío. Del total, solo dos fueron confirmados como positivos, mientras que los otros cinco son “altamente sospechosos”, mencionan en su página en Facebook.

“Además hay pacientes que presentan los síntomas de la enfermedad, pero que no se han hecho las pruebas correspondientes; en la zona San Antonio existen cinco personas internadas en estado crítico y con oxígeno; en El Puquio, hasta este lunes se atendió a 47 pacientes de los cuales nueve están en estado crítico y otros dos internados que se están recuperando de manera favorable; y en la zona San Lorenzo se atendió a 42 pacientes, de los que 10 están en estado crítico pero se recuperan de forma favorable”, informó el 8 de junio la CICOL.

En esta misma fecha también se anunció del arribo de una brigada médica para reforzar la atención en los centros de salud de las comunidades de San Lorenzo, El Puquio y San Antonio, aún las necesidades se sienten. “A pesar del arduo trabajo de los médicos, este no es suficiente para frenar esta pandemia”, escriben en el muro, junto a una lista de medicamentos e implementos de limpieza para combatir los resfríos y la pandemia.

Inexistencia de registros oficiales con desagregación étnica

A más de dos meses de iniciada la pandemia en Bolivia, es difícil conocer del número exacto de personas con autoidentificación étnica que al momento están contagiadas con el coronavirus, debido a la inexistencia de un registro oficial que dé cuenta del mismo.

En el monitoreo que desarrolla el ODPIB-Cejis, hasta este 10 de junio se tenían confirmados 20 casos positivos entre los habitantes de seis territorios indígenas: 11 en Lomerío (Santa Cruz) y seis en Yuqui (Cochabamba) donde los contagios están entre los indígenas al interior de las comunidades del pueblo; y tres miembros del pueblo Cayubaba (Beni), quienes se encuentran en la capital del municipio de Exaltación.

En los casos del territorio indígena de Macharetí (Chuquisaca) los 17 casos que se registraron fueron importados por los trabajadores del pozo exploratorio Sipotindi X1, dependiente de YPFB, quienes son proveniente de Santa Cruz; al momento se conoce que todos los trabajadores fueron evacuados a este departamento. En el territorio Guarayo, que se sobrepone casi en su totalidad al municipio de Urubicha, no se conoce cuántos de los 17 contagiados reportados hasta el 9 de junio pertenecen al pueblo indígena; y en el caso de Charagua Iyambae, se sabe que la persona contagiada pertenece a una de las colonias menonitas que están al interior del territorio indígena.

A esto se suma la ausencia de un protocolo de tratamiento de los cadáveres en los territorios indígenas, donde se conoce que los cuerpos aún son enterrados de la manera tradicional; es decir, con la preparación del cuerpo para el ritual mortuorio y el posterior entierro.

La gente cambió desde que se detectaron los casos de coronavirus

Para Reina García, la actitud de los pobladores cambió desde que se confirmaron los primeros casos de COVID-19, pues hasta antes de ello se mostraban reacios a cumplir con la cuarentena estricta y hasta dudaban de la existencia del virus.

“Cuando no se sabía (de los casos de COVID-19) la gente no hacía caso. Cuando asistíamos a los COEM se les decía a los corregidores de cada cantón que usen barbijo o que no salgan a la calle, no hagan reuniones, no hagan deporte en la cancha porque en el campo eso es una distracción (…) y como que la gente se molestó y no hacía caso. Ahora veo que han tomado conciencia, porque pasan con su barbijo y todas las previsiones posibles; también están tomando los remedios caseros que estamos preparando en nuestras casas. Con eso estamos previniendo esta enfermedad que ya llegó a nuestra zona”, indica García.

Tal vez es por el miedo que causó la aparición del virus en la zona, pero García indica que hasta el día anterior a la confirmación de la pandemia, las personas insistían en salir de la comunidad y el movimiento era casi normal.

“Ahorita nadie se está moviendo, todo está totalmente cerrado; sigue la tranca en los ingresos. La anterior semana la gente aún no hacía caso, los comerciantes todavía insistían en salir a los centros poblados, ahora todo está en silencio”, cuenta.

El movimiento que se realiza es el mínimo entre la población. Reina cuenta que en su familia las pocas salidas que hacen son solo al chaco, a ver a su ganado y no descuidarlo durante el encierro en el que continúan.

“No sabemos quién está sano y quién está contagiado”

El ex Cacique de la Cicol, Anacleto Peña, cuenta que los mínimos movimientos que hace con su familia son solo al chaco. Ellos se quedaron en casa porque ya es imposible saber quién está enfermo con el coronavirus y quién no, pues los síntomas son similares a los de un resfrío y al momento gran parte de la comunidad se encuentra resfriada.

Y es que las temperaturas cambiantes de las últimas semanas dejaron a muchos con similares síntomas al del coronavirus, por lo que se hace imposible conocer quién está realmente enfermo con la pandemia, a menos que sea por las pruebas de laboratorio que son escasas y las que se hicieron tardan en llegar con los resultados.

“El tema de los resfríos, también un poco de estrés y preocupación acentúan más un resfrío, pero estamos tomando la medicina natural; vemos las redes sociales y los grupos que hemos conformado y se siente la preocupación de la gente, se siente el temor y no sentimos impotentes”, expresa Peña.

“La gente está asustada porque la mayoría está resfriada”

Adith Chuviru, habitante de la comunidad de San Antonio de Lomerío, menciona que la confirmación de los casos de coronavirus causó miedo entre los pobladores, puesto que al momento la gran mayoría de ellos se encuentran con síntomas de resfrío de la temporada que se confunden con los de la pandemia.

“Ahorita la gente está asustada; la mayoría están resfriados, pero es por descenso del clima. Lo peor es que no hay farmacias privadas, solo el hospital municipal y ahora no hay nada (de medicamentos)”, explica.

Chuviru menciona que la vida de la gente en la comunidad cambió debido a la presencia del COVID-19, pues antes de la confirmación de los casos no creían en la existencia del mismo. “Ellos no hacían caso a las autoridades a pesar de que se les había que acaten (la cuarentena) en su totalidad; siempre hubo flexibilidad y a través de eso había comerciantes que venían y entraban como si fuera normal”, explica.

Si bien los médicos del centro de salud de la comunidad se ocuparon de brindar información acerca de la pandemia y las formas de contagio del COVI-19, Chuviru comenta que el escepticismo logró imponerse entre la mayoría de las personas, “y ese fue uno de los errores que cometimos”.

Lista de medicamentos que requeridos en las comunidades del territorio indígena de Lomerío

1.- Refrianex (antigripal en general).
2.- Ibuprofeno (antinflamatorio) 400 miligramos.
3.- Azitromicina (antibiótico) de 500mg
4.- Vitamina C o multivitaminas
5.- Azitromicina
6.- Paracetamol
7.- Bacterol forte
8.- Ibuprofeno
9.- Inhaladores como salbutamol
10.- Suero fisiológicos 1000ml
11.- Complejo B ampolla, comprimidos
12.- Vitamina C en ampolla
13.- Vitamina C en perla
14.- Aspirina
15.- Heparina Sódica
16.- Warfarina
17.- Nitroglicerina
18.- Tanques de oxigeno
19.- Ivermectina o Ibomec
20.- Insumo de bioseguridad para médicos
21.- Medio de trasporte Viral (compra en
CENETROP)
22.- Hisopo de POLIESTER o DACRON o
sonda nasogástrica N° 5 o 6.