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19-03-2009 - Hacia la liberación de familias guaraníes cautivas en Alto Parapetí - Notas de Prensa
El Gobierno nacional entregó a la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) títulos notariales por 36 mil hectáreas revertidas a cinco terratenientes que tenían 50 familias guaraníes en servidumbre, según el Viceministerio de Tierras. Para que los predios sean definitivamente del pueblo Guaraní, aún queda esperar el pronunciamiento del Tribunal Agrario Nacional
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se presentó en la entrada de la
estancia Caraparicito, en Alto Parapetí, para entregar títulos
notariales por 36 mil hectáreas a comunidades indígenas de la zona. La
mayoría de las tierras correspondían a ocho estancias del chaco
cruceño, cuyas actividades productivas beneficiaban de la servidumbre
de familias guaraníes desde hace generaciones. Así lo demostró el
Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) en los saneamientos que
pudo realizar durante los últimos meses con apoyo de la Policía
Nacional, ya que los hacendados habían organizado grupos armados para
oponerse violentamente a la intervención del Estado. Para que las
tierras pertenezcan definitivamente a los guaraníes, aún resta esperar
las resoluciones del Tribunal Agrario Nacional sobre las impugnaciones
que las cinco familias latifundistas presentarán al procedimiento del
INRA.
"Exigimos el estricto cumplimiento de la reforma agraria y de la nueva
Constitución Política del Estado, de las leyes vigentes a nivel
nacional", dijo el secretario de Tierra y Territorio de la Capitanía
de Alto Parapetí, José Yamangay. "Ha llegado el momento en que tenemos
que aplicar la justicia, hermanos. Con este castellano prestado muchas
veces nos equivocamos, pero de todas maneras para entendernos tenemos
que hacer esfuerzo -agregó el dirigente-. Estamos de pie, vamos a
seguir luchando por la justicia, vamos a seguir eliminando, enterrando
la esclavitud, vamos a seguir buscando la liberación para los demás
hermanos en esta región".
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la
Organización de los Estados Americanos (OEA), en las haciendas de Alto
Parapetí hay 800 familias en "servidumbre análoga a la esclavitud".
"Nos sentimos muy orgullosos de nuestra tierra, es muy rica en
biodiversidad, recursos naturales renovables y no renovables, mucho
tiempo ambiciados por empresas transnacionales, los terratenientes,
partidos políticos que se quisieron y quieren apropiar de nuestro
territorio ancestral. Nunca nosotros renunciaremos a nuestra demanda
histórica, que hemos planteado en 1996, tras la aprobación de la ley
INRA. Al Estado boliviano iniciamos la demanda de 10 millones de
hectáreas, que corresponden al territorio ancestral del pueblo
Guaraní, que está desde antes del pueblo boliviano. Este territorio
fue siempre nuestro, siempre será, siempre que haya voluntad política
del Estado", afirmó el presidente de la Asamblea del Pueblo Guaraní
(APG), Wilson Changaray.
"Los pueblos indígenas y los bolivianos somos promotores de este
proceso de cambio. No es sólo el presidente Evo Morales: este proceso
de cambio es nuestro, nosotros hemos marchado, hemos andado largos
días de caminata, hemos derramado sangre y no podemos retroceder.
Estamos en un proceso de cambio que tenemos que apoyar. No es el
presidente, es el pueblo. El pueblo tiene que gobernar por el respeto
a nuestros derechos a la educación, a la salud y al bienestar social",
sostuvo el líder guaraní.
El viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, dio detalles sobre el
saneamiento de este territorio, ubicado en la provincia Cordillera,
del departamento de Santa Cruz. Los títulos notariales se entregaron
como resultado del saneamiento de dos polígonos de Alto Parapetí, que
suman 88 mil hectáreas. "Es el área más grande, más conflictiva, más
dolorosa de este territorio. Aquí hay una importante cantidad de
predios propiedad de pequeños y medianos productores, además de
empresarios de Alto Parapetí, a los que hoy entregamos 34 títulos
ejecutoriales. En los próximos días este número casi se duplicará. Así
queda categóricamente desmentida una de las versiones con que de
manera mentirosa e infame se intentó reprimir el proceso de
saneamiento y se llevó a la violencia a mucha gente en esta provincia.
Decían que saneamiento era para quitar la tierra a los productores y
dársela a los collas, los aymaras, los invasores", dijo Almaraz. En
los próximos meses se sanearán otros tres polígonos, que completan las
157 mil hectáreas de Alto Parapetí.
El Gobierno entregó 36 mil hectáreas a la organización del pueblo
Guaraní. "Es la primera superficie de territorio que se les dotará
para su bienestar y el desarrollo de pueblo. Hay que entenderlo sólo
como un adelanto. En poco tiempo más la superficie del Territorio
Comunitario de Origen (TCO) tendrá las dimensiones de necesidad de
este pueblo para desarrollarse, ser próspero y plenamente libre. Ocho
predios de cinco familias, 36 mil hectáreas, se redistribuirán. Al no
cumplir la Función Económica Social (FES) se anulan títulos
ejecutoriales viciados, se declaran 'fiscales' a las tierras para
entregarlas en propiedad comunitaria al pueblo Guaraní, su verdadero
dueño", indicó el viceministro.
Aclaró que la reversión "no obedece a improductividad, porque en estas
estancias hay ciertamente ganado, cultivos, pero no hay un respeto
indispensable -característico de la FES- por el interés público. No
puede haber FES si esa producción se hace merced a la violación de
derechos laborales y humanos. No puede reconocerse esa producción si
se ha hecho con trabajo esclavo de generaciones de guaraníes, o con el
trabajo gratuito, remunerado apenas en especie, peor con conculcación
de voluntad y de libertad de guaraníes. Si ese trabajo ha sido hecho
por familias a las que, por ejemplo, se les ha prohibido organizarse,
a las cuales se les impone la voluntad patronal de manera violenta,
brutalmente violenta, no será más reconocido por el Estado como FES. Y
por muchas vacas que haya, esa tierra se redistribuirá a favor de las
comunidades que las trabajan". Según los datos del Viceministerio de
Tierras, en estas estancias se encontraban 50 familias guaraníes en
servidumbre.
En el saneamiento de los polígonos 3 y 4, de 88 mil hectáreas, se
distinguieron 88 propiedades. En ocho estancias se hallaron familias
guaraníes sometidas a esclavitud, por eso serán revertidas. Sin
embargo, Almaraz declaró que el proceso aún no terminó. "Todavía resta
esperar la previsibles impugnaciones de los terratenientes afectados,
lo que merecerá pronunciamiento del Tribunal Agrario Nacional".
Según Almaraz, las 80 propiedades que cumplen la FES terminarán de
recibir en los próximos días los títulos otorgados por el Gobierno.
Alto Parapetí alberga varios yacimientos gasíferos. Por eso, uno de
los argumentos de los gremios empresariales para oponerse al
saneamiento era que, en realidad el pueblo Guaraní lo que persigue es
"quedarse con el gas". Pero en la Nueva Constitución aprobada en el
referéndum de enero, se menciona que los recursos naturales no
renovables son propiedad del pueblo boliviano. "¿Por qué a los
representantes gremiales de las cinco familias terratenientes de Alto
Parapetí les inquieta tanto, les desespera que los guaraníes puedan
ser dueños de esta tierras? Porque dicen que así podrían ser dueños
del gas y no les preocupa en absoluto que sean dueños de esta misma
tierra los Larsen, los Chávez, los Malpartida y los Curcuy ¿Cómo es
eso? Una vez más se demuestra que hay una cúpula
político-gremial-cívica que está para defender los intereses
ilegítimos de un estrecho puñado y obstruir los derechos de las
grandes mayorías, sobre todo de esa mayoría de cruceños que son los
guaraníes, los indígenas, los pequeños productores", sostuvo Almaraz.
En el último referéndum, el 25 de enero, la nueva Constitución fue
aprobada por el 61 por ciento del electorado. En la misma ocasión se
consultó cuál debería ser el límite de la propiedad agraria: cinco mil
o 10 mil hectáreas. Las cinco mil hectáreas se impusieron por el 80
por ciento de los votos. No obstante, los predios ya constituidos que
superen las cinco mil hectáreas serán respetados por el Estado
mientras cumplan la FES. Esta fue una de las concesiones del Gobierno
que destrabó las negociaciones que mantenían en el Congreso los
partidos de la oposición y del oficialismo, luego del intento de golpe
de Estado cívico-prefectural de septiembre pasado, que dejó 20
muertos. También se estableció en estas negociaciones que la
superficie que exceda el máximo constitucional serán expropiadas por
el Estado.
En Alto Parapetí, el presidente pidió a quienes son propietarios de
más de cinco mil hectáreas devolver el excedente "voluntariamente" al
pueblo. Es de esperar que ni en sueños los terratenientes entreguen
parte de sus propiedades, legalmente constituidas gracias al pacto de
octubre de 2008 entre las fuerzas políticas con representación en el
Congreso. Morales sostuvo que si los latifundistas tuvieran este gesto
de grandeza, "serían muy respetados". En este sentido, Morales afirmó
que "siempre será respetada la propiedad privada".
Para el presidente, "el problema de la tierra llega con la invasión
europea, la invasión española, la opresión. Tantas cosas que pasaron y
la lucha histórica de los pueblos originarios es la lucha por tierra y
territorio. Ustedes saben su historia, la historia de los pueblos
indígenas, a los que ni siquiera la colonia los ha doblegado, más bien
en la época de la república. Queremos conocer mejor la lucha de
nuestros antepasados", dijo en la entrada de la hacienda de Ronald
Larsen, un estadounidense que el año pasado encabezó la resistencia al
saneamiento y cuyas tierras están en proceso de reversión.
Y agregó: "Para mí, para el movimiento indígena, sea aymara, quechua,
guaraní, nunca ha habido tierras baldías ni fiscales. Puedo tener
diferencias con los abogados, porque ese territorio históricamente
tiene su dueño, tiene habitantes. Luego llegan las normas, se
legalizan tierras, se titulan, se sanean, y recién vienen las tierras
fiscales o baldías. Si lo pensamos bien, la plaza Murillo, con el
Palacio y el Parlamento, están en territorio aymara, porque todos los
territorios tenían su dueño antes de la invasión europea. Últimamente
inventan que hay que dotar tierras. En vez de que ese Estado colonial
dote tierras, el movimiento indígena aymara, guaraní, chiquitano,
entre otros, deben dotar tierras a quienes nos han invadido, eso es lo
justo, es nuestra historia".