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14-08-2009 - Lomerío Autónomo- Notas de Prensa
El 2 de agosto en Camiri, cinco pueblos indígenas entregaron al Presidente Evo Morales sus propuestas de estatutos autonómicos para que sus territorios puedan iniciar su camino hacia el autogobierno. Del Oriente el único por ahora es el pueblo chiquitano (monkox) de Lomerío, quien eligió acceder a la autonomía utilizando el artículo 293 par. I CPE, el cual posibilita consolidar la totalidad de su territorio titulado por el INRA, abarcando una superficie mayor a la jurisdicción del municipio de San Antonio. Es decir no optó por la denominada vía “municipal”.
Lomerío autónomo*
El 2 de agosto en Camiri, cinco pueblos indígenas entregaron al Presidente Evo Morales sus propuestas de estatutos autonómicos para que sus territorios puedan iniciar su camino hacia el autogobierno. Del Oriente el único por ahora es el pueblo chiquitano (monkox) de Lomerío, quien eligió acceder a la autonomía utilizando el artículo 293 par. I CPE, el cual posibilita consolidar la totalidad de su territorio titulado por el INRA, abarcando una superficie mayor a la jurisdicción del municipio de San Antonio. Es decir no optó por la denominada vía “municipal”.
Los monkox son, como dice el preámbulo del estatuto que le entregaron al Presidente, uno de los 30 pueblos que fueron reducidos por los jesuitas en el siglo XVI en la región de la actual Chiquitanía. Su ubicación actual, en el fondo de la provincia Ñuflo de Chávez, no es voluntaria: fue el refugio que los cobijó cuando a inicios de 1900 debieron escapar del enganche forzado a los gomales del Beni y así como del empatronamiento forzoso para trabajar en las haciendas, período que catalogan en su historia como la época de la “esclavitud”, cuando perdieron todos sus derechos. Lograron de todos modos conservar gran parte de su cultura, su lengua, su música y sus rituales sincretizados con la influencia jesuítica, que se refleja en la arquitectura misional, que permanece en gran medida.
Las comunidades que se fueron formando de a poco en esa zona emplearon varias estrategias para consolidar sus posesiones legalmente. Como la Reforma Agraria había decretado la tutela estatal para tratar de protegerlos de los abusos de los patrones, la Iglesia tramitó muchos expedientes agrarios para asegurar los territorios comunales, en algunas oportunidades a cambio de la madera allí existente.
El proceso organizativo de los indígenas del Oriente, que comenzó a gestarse en Santa Cruz y Beni en los 80, permitió el nacimiento de la Central Indígena de Comunidades Originarias de Lomerío (CICOL), fundada para defenderse de los constantes saqueos e ingresos clandestinos a su territorio y los permanentes abusos de las autoridades locales.
Emprendieron iniciativas económicas para el uso y aprovechamiento de los recursos naturales apetecidos por los foráneos como estrategia para mantener la unidad territorial entorno a la defensa de sus recursos naturales. Pero fue la gran Marcha por la aprobación de la Ley INRA la que logró el mandato de saneamiento y titulación del territorio, que aseguraría al menos la propiedad patrimonial del área. Llevó más de 10 años de intensa movilización y trabajo técnico para que los monkox reciban del Presidente el tan ansiado título el 3 de julio de 2007.
En la marcha hacia el autogobierno, en 1999 obtuvieron la declaración de municipio teniendo como capital San Antonio y como referencia jurisdiccional la demanda de TCO ante el INRA. El gobierno municipal fue solo una estación desde donde administraron el territorio bajo las normas liberales. A través de su constituyente, Nélida Faldín, junto a las organizaciones del Pacto de Unidad, moldearon el capítulo de autonomías que hoy es texto constitucional. Las modificaciones que enriquecieron el título respectivo en Cochabamba el año pasado permitieron consolidar la vía “territorial” por la que transitarán los grandes territorios con superficie continua de las tierras bajas como Lomerío lo hace hoy.
Para que los monkox de Lomerío lleguen a la autonomía plena necesitan no solamente de normas que le vayan abriendo el camino para llegar a ella, también de la voluntad de todos quienes debemos comprometernos con ellos y con el país para construir la utopía llamada Bolivia con pueblos indígenas.