El Territorio Indígena Multiétnico 1 busca certificar a sus médicos tradicionales

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La medicina tradicional se convirtió en el principal aliciente de la ciudadanía para combatir los síntomas durante las cuatro olas del covid-19 en Bolivia. Foto: CEJIS.

Las y los corregidores de las comunidades que integran el Territorio Indígena Multiétnico (TIM 1), en Beni, decidieron conformar una organización de médicos tradicionales, a fin de certificarlos y ser reconocidos de manera formal por las instancias del Estado.

La presidenta de la Asociación de Mujeres Indígenas del TIM 1, Paulina Noza, mencionó que la iniciativa fue planteada por esta organización debido a que, en los encuentros y reuniones interinstitucionales en las que participan, evidenciaron que existen personas ajenas a las comunidades que estarían identificándose como médicos tradicionales del territorio.

“Ellos decían que eran los sabios y no es así, porque nosotros conocemos en las comunidades a los que son sabios. Ellos (los externos) no son de las comunidades y son los que están peleándose que supuestamente son los médicos tradicionales y no es así. Por eso es que nosotros hemos lanzado nuestra propuesta”, explicó Noza al Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas de Bolivia (ODPIB) dependiente del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS).

La propuesta hecha por la organización de mujeres del TIM 1 plantea el registro de cada una de las personas que ejercen la medicina tradicional en las comunidades indígenas que existen en el territorio, si se tiene o no la presencia de ellos en las comunidades y, en base a esta información, crear una organización de médicos tradicionales del territorio de manera formal.

Las y los corregidores asumieron esta decisión en el marco del Estatuto Autonómico indígena –que al momento se encuentra aprobado por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) y por las 26 comunidades del territorio indígena– donde se establece como obligación del gobierno indígena incentivar el rescate, la valoración y promoción de los conocimientos y prácticas locales de la medicina tradicional.

La medicina natural fue y es uno de los alicientes más requeridos por la ciudadanía durante las cuatro olas de la pandemia en Bolivia, desde 2020. Durante la primera ola de la pandemia por la Covid-19, el TIM 1 creó un protocolo para la prevención y contención del virus en las 26 comunidades que integran el territorio.

Asimismo, para coadyuvar en este trabajo, Paulina Noza publicó el recetario: Remedios del monte. Saberes ancestrales para el cuidado colectivo territorial, en el que recogió una diversidad de conocimientos sobre las plantas y demás yerbas medicinales que existen en el territorio y son usadas de forma recurrente por las y los comunarios para tratar sus males.