En Lomerío encontraron una oportunidad ante la crisis que ocasionó la pandemia del Covid-19

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Foto: Facebook Cicol TCO

Durante la primera ola de la pandemia del Covid-19 en Bolivia, el Territorio Indígena de Lomerío, en Santa Cruz, fue uno de los más afectados, no solo por ser el primer territorio a nivel nacional que registró contagios entre sus habitantes, sino porque el frágil sistema de salud en los pueblos indígenas, colapsó.

Sin embargo, a pesar de esta crisis, las y los indígenas Monkoxi de Lomerío encontraron una oportunidad que hasta ahora continúa. Así lo explica José Chuvé, quien analiza esta situación como miembro de este territorio, y en su calidad de sociólogo y comunicador social.

_ ¿Cuáles fueron las repercusiones en el territorio, la tierra y los recursos, en términos de impactos del Covid-19 en Lomerío?

_ Este refrán popular que dice: “una crisis es una oportunidad”, en Lomerío se aplicó.
Antes de la pandemia se llegó al extremo de llevar plátano y maíz desde Santa Cruz, porque la gente dejó de producirlos por diferentes razones o porque la sequía era prolongada; seguramente había bonanza económica y dejaron de sembrar su chaco y decidieron comprar. Pero, con la pandemia, como no teníamos a dónde ir más que de tu casa a tu chaco y no te llegaban productos de la ciudad, quedó volver al campo y al chaco para chaquear y sembrar.
Fue una repercusión positiva, por un lado, que vuelvan a pensar: “¿por qué estamos dependiendo de alimentos de afuera?, ¿por qué estamos con las ollas vacías o con la despensa vacía, si nuestros propios abuelos tenían sus propios sembradíos y sus cosechas?”. Eso sirvió para decir: “tenemos que volver a sembrar nuestros propios chacos, sembrar nuestros propios alimentos, garantizar de que, si hubiera otra pandemia, no nos pille sin comida”. Entonces, eso fue una repercusión positiva en cuanto a los medios de vida.

En el territorio, seguramente hubo gente que se dedicó más al chaco, pero, por otro lado, también (hubo) un poco más de cohesión social y política, porque muchos de quienes vivíamos en la ciudad volvimos al territorio, porque no estamos seguros en la ciudad.

La pandemia nos ha enseñado de que estando en el territorio lo tenemos todo porque no necesitas más que estar sano y tener comida.

_ Se ha visto que también han empezado a recuperar su medicina tradicional, que incluso se vendió envasada.

_ Otro impacto ha sido ese: que sacamos harto Kutuqui. En los últimos 30 años no sacábamos tanto Kutuqui. En esta época de cuarentena o de pandemia sacamos lo que en 30 años no se sacó. Es una explotación racional porque no hemos ido a tumbar todo; además, el Kutuqui vive bajo los árboles grandes. No se afectó al medio ambiente. Creo que esto es algo bastante novedoso porque las actuales generaciones están conociendo algo que se estaba perdiendo.

Si no hubiera pasado lo de la pandemia o del coronavirus, las generaciones actuales no hubieran sabido del Kutuqui y no hubieran sabido de medicina tradicional o las yerbas porque, como estábamos tan contaminados y tan ensimismado de las cosas foráneas, nos olvidamos de nuestro propios saberes y conocimiento ancestrales.

Ha sido una crisis que nos ha empujado a mirarnos de nuevo y valorar lo que tenemos como cultura y como pueblo.