En Riberalta, los médicos tradicionales se unen a los médicos formales para combatir las enfermedades

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Guillermo Achimo, médico huesero, atiente a una paciente junto a una doctora del centro de salud. Foto: CEJIS.

En el Centro de Salud Étnico gestionado por la Central Indígena de la Amazonía de Bolivia (CIRABO), de Riberalta, en el departamento de Beni, las mujeres y hombres médicos tradicionales de los pueblos indígenas integrados a la Central Indígena, se unieron los médicos de la medicina científica para atender a las y los pacientes que llegan a diario hasta el lugar.

Guillermo Achimo Crespo, naturista del pueblo Tacana-Cavineño, asociado a la CIRABO, es especialista “huesero”. Su trabajo consiste en atender a los que llegan al centro de salud con los huesos fracturados o descompuestos.

“Yo diagnostico preguntando cómo ha sido su caída, cómo se siente y en la medida de eso le tengo que curar con las pomadas que tengo, y si es muy grave doy parte al médico (formal) para que el médico científico dé parte al hospital”, cuenta.

Los médicos tradicionales se unieron a los centros de salud durante 2020, cuando inició la pandemia por el Covid-19, debido a que las y los indígenas que habitan en la región llegaban hasta el centro urbano para ser atendidos, pero no conseguían espacios, por lo que la CIRABO se planteó la necesidad de atenderlos.

Guillermo atiende a los pacientes que llegan a diario al centro de salud en los mismos consultorios y camillas donde los médicos científicos también hacen la atención. El paciente, al llegar al centro, puede decidir con qué tipo de médico desea ser atendido. Algunas ocasiones, Guillermo recibe hasta 10 pacientes, usualmente son menos.

“Ellos mayormente vienen acá o también tienen mi número de celular y voy. Yo paro acá, en el centro médico, pero me traslado donde el paciente que me llama”, cuenta el sabio indígena.

Si bien el proceso comenzó en 2020 y hasta el momento se avanzó en esta coordinación, el objetivo principal de la CIRABO es integrar a los más de 30 médicos tradicionales que forman parte de la Asociación, a fin de que estos puedan contar con un ítem, como lo establece la Ley N° 459 de Medicina Tradicional Ancestral Boliviana.

“Estamos esperando que el gobierno nos pueda dar los recursos humanos, porque sabemos que los médicos tradicionales y científicos necesitan un apoyo, un sueldo que puedan ganar porque ese es su sustento diario para ellos mismos. Ahorita no tenemos en los recursos humanos, sueldo para cancelar a los (médicos) tradicionales, ellos viven del día a día de las atenciones que realizan. Eso es lo que esperamos, que ellos puedan implementarse en las planillas”, asevera la administradora del centro de salud étnico con internación de la CIRABO, Ruth Alvarez Cavinas.

Ruth Alvarez, administradora del Centro Médico, y Guillermo Achimo, médico “huesero”. Foto: CEJIS.

Confianza en la medicina tradicional

Con el ingreso del virus del Covid-19 a Bolivia, en 2020, el sistema de salud nacional colapsó. Más aún en los territorios indígenas donde este es casi inexistente y las y los habitantes deben salir hasta las poblaciones intermedias para acceder a este servicio. Ante esta falencia, la ciudadanía, tanto de las grandes urbes como de las poblaciones intermedias, volcaron su mirada hacia la medicina tradicional que reflotó de la mano de las y los sabios de los pueblos indígenas.

“Hartísima gente hemos salvado con la medicina natural a la que muchos han acudido, muy buscado era”, recuerda Guillermo, el médico huesero.

Al igual que en cualquier servicio de salud, las y los médicos tradicionales de la CIRABO tienen sus especialidades. Los médicos que más trabajaron durante los picos de la pandemia fueron los especialistas en enfermedades respiratorias. Los pacientes llegaban a ellas y ellos con dolor de garganta, con dolor en los huesos y dificultad para moverse y ojos cansados, entre otros síntomas, con lo cual podían ser diagnosticados con el virus del Covid-19.

El tratamiento consistía en beber las infusiones y jarabes que las y los sabios preparaban con hojas de guayaba, eucalipto, limón, miel y otros componentes, que ayudaban a combatir estos síntomas.

“Es bien comprobado, hay mucha fe en la medicina natural. Ahorita no tenemos el lugar, la oficina equipada. Se han comprobado que cura y es muy buscada por la gente del campo y las comunidades”, asevera el médico tradicional.

  • Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas de Bolivia (ODPIB), CEJIS.