
La Declaración de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de America Latina hace publico que por su compromiso con la promoción, protección y defensa de los derechos humanos, estas personas enfrentan asesinatos, crímenes de odio, amenazas, persecución judicial, detenciones ilegales, violaciones, tratos ultrajantes y campañas de desprestigio, entre muchas otras formas de amedrentamiento. "A pesar de que la labor que desarrollamos es fundamental para la garantía y salvaguarda de democracias sustantivas en la región, en nuestros países afrontamos la aplicación de leyes antiterroristas y actividades de inteligencia; la represión y criminalización de la protesta social; obstáculos legales o administrativos para la libertad de asociación; limitaciones para el acceso a recursos y el silenciamiento de voces disidentes".